En el número 12 de la revista Argutorio1, se publica un trabajo de D. Francisco Quirós Linares, Catedrático de Geografía de la Universidad de Oviedo, que bajo el título de OFICIOS Y PROFESIONES EN ASTORGA AL FINAL DEL ANTIGUO RÉGIMEN, analiza el Padrón de vecinos de 1836, de la siguiente forma:

El documento, confeccionado por Parroquias, consta de 32 páginas. El empadronamiento de aquellas corrió a cargo de personas distintas, sin un criterio común; los de Santa Marta y San Bartolomé se hicieron por calles, con indicación, a veces, del número de la casa, además del nombre y apellidos, edad, estado civil y profesión de sus habitantes; las parroquias de San Julián y San Miguel no mencionan calles y, como la última sólo consta de 29 inscripciones, las hemos tratado conjuntamente; tampoco se especifican las calles en los arrabales.

Se trata de un Padrón de vecinos, no de habitantes, de modo que incluye solamente los cabezas de familia, hombre o mujeres, y sus hijos varones mayores de 16 años, nunca las hijas. En los barrios intramuros y en el arrabal de Puerta Rey se señala la ocupación de los hijos; en el de Rectivía no se señala, y en San Andrés en unos casos sí y en otros no. Además, se omiten las mujeres casadas, aunque no de forma absoluta. De todo ello se deduce el arcaísmo y la ineficiencia burocrática del Consistorio.

Por tanto, no se puede conocer el volumen total de la población, ni tampoco el de la población activa, ya que se omite una proporción indeterminada de los activos varones solteros, y casi todas las mujeres activas. En esas condiciones, cualquier cálculo carecerá de exactitud, pero para extraer alguna utilidad del documento, a falta de otros mejores, hemos optado por analizar los varones inscritos en el Padrón, lo que si bien no permite un análisis riguroso, al menos proporciona indicios muy expresivos.

Hemos agrupado sus 135 profesiones y oficios en nueve conceptos, lo que implica un cierto número de problemas o ambigüedades, irresolubles. Por ejemplo, aunque socialmente tal vez fuera adecuado asimilar un tabernero a ciertos artesanos, como un herrador, funcionalmente es un comerciante, si bien ni por el capital inmovilizado, ni por los ingresos que pudiera proporcionarle la venta de vino peleón en cuartillos de barro resulte asimilable a quienes se definían como “comerciantes”.
CUADRO I. OCUPACIÓN DE LOS VARONES ACTIVOS REGISTRADOS EN EL PADRÓN DE 1836

OCUPACIONES
INTRAMUROSARRABALES
TOTAL ASTORGA
Santa MartaSan BartoloméSan Julián y San MiguelSUMARectivíaPuerta ReySan AndrésSUMA
1. Clero405651--2253
2. Mayorazgos y propietarios71311----11
3. Profesionales221121245--1146
4. Empleados314161545114651
5. Comerciantes42199307101 1848
6. Artesanos324563140167070156296
7. Subalternos y otros519653076 102353
8. Jornaleros63317294130100107
9. Labradores--33292546100103
Total13810711736289153164406768

Del cuadro que construye, a pesar de las limitaciones que sobre el Padrón y esta clasificación él mismo enumera, podemos ver claramente la aportación de Rectivía al conjunto de los arrabales y de la ciudad de Astorga, la cual supone poco más de la quinta y décima parte respectivamente.

Los arrabales, todos juntos, incluyen más de la mitad del conjunto de la ciudad, siendo Rectivía el del valor más minúsculo de todos, algo superior al 10% del total, tal y como acabamos de decir. Observamos como los barrios de Puerta de Rey y de San Andrés son similares y el de Rectivía es casi la mitad.

Astorga en su conjunto vendría a tener una población de 2.800 habitantes aproximadamente. Según la matrícula catastral de 1842 asciende a 634 vecinos, 2.853 almas7.

Una primera constatación es la distribución equilibrada de los activos entre los dos conjuntos urbanos de intramuros y arrabales: 362 y 406, respectivamente. Pero si de ahí pasamos a la distribución de los distintos conjuntos laborales entre esos dos ámbitos, aparecen contrastes muy marcados. Hay, no obstante, un punto en el que se da coincidencia, al menos aparente: los artesanos tienen en ambos sectores urbanos un peso muy parecido, en torno al 39% de los activos de cada uno.

Para las demás actividades los contrastes son evidentes, y se hacen mayores si el análisis se lleva a cada una de las Parroquias o arrabales y a la distribución de profesiones u oficios concretos. Así, las Parroquias de intramuros tienen en común el que en ellas prácticamente no hay labradores, y apenas jornaleros. Pero más allá de eso presentan sensibles matices diferenciales.

En Santa Marta viven las tres cuartas partes de los clérigos de Astorga (que son el 29% de los activos del barrio), el 46% de los profesionales y, aunque sean pocos en números absolutos, el 64% de los propietarios y mayorazgos; esos grupos, unidos a los empleados y artesanos, suman el 84% de los activos de la Parroquia, la cual, sin labradores, sin casi ningún jornalero, y sin apenas criados varones, etc, es aquella en la que vive la mayor parte de las clases altas.

En San Bartolomé, entre clérigos, hacendados y, sobre todo, profesionales, empleados y comerciantes, llegan al 50% de los activos del barrio; otro 42% lo ponen los artesanos, con lo que el barrio queda definido, debiendo resaltarse que los comerciantes de San Bartolomé significan el 40% de toda la ciudad.

San Julián y San Miguel no difiere mucho de San Bartolomé, si bien aquí la proporción de artesanos (54%) es mayor, y la de clero, propietarios, profesionales, empleados y comerciantes juntos, algo menor (38%).

En cuanto a los arrabales, también tienen rasgos comunes entre sí y otros diferenciales. En ninguno de los tres hay hacendados ni mayorazgos, la presencia del clero y de profesionales es anecdótica, y casi lo es la de empleados. Son barrios populares.

Rectivía es, a partes iguales, un barrio de labradores y jornaleros, pues suman el 65% de los activos, y añadiendo los artesanos se alcanza el 83%. En cambio Puerta Rey es un arrabal de artesanos (46% de sus activos) y de jornaleros (27%), mientras labradores y hortelanos, pese a la calidad de las huertas, no pasan del 16%; hay que destacar también un 6% de comerciantes, que son el 21% de los de Astorga. En cuanto al arrabal de San Andrés, se asemeja bastante al anterior; tiene un 44% de artesanos, un 28% de labradores y hortelanos (son casi la mitad de los de Astorga), y un 18% de jornaleros, pero es el único barrio que cuenta con un solo comerciante.

Todo ello es bastante definitorio del perfil laboral de cada barrio, pero cabe añadir algunas precisiones, en particular relativas a la localización concreta de ciertas profesiones.

Como hemos visto, el clero se concentra en la Parroquia de Santa Marta, donde residen las tres cuartas partes, pero dentro de ese barrio, sobre todo en las calles que afluyen a la Catedral y al Seminario: en la de Santa Marta8, donde viven once clérigos, en la calle9 y plaza de la Catedral (3), en la de la Portería (3), y en la del Seminario10 donde viven siete más. Ése es el barrio eclesiástico, en relación, tal vez, con los edificios propiedad de la Iglesia, pues el Cabildo poseía 85 casas en la ciudad, buena parte de ellas en la Parroquia de Santa Marta.

Respecto a los “comerciantes”, de los doce que se definen así en el Padrón (manifestando conciencia de pertenecer a un estrato superior de ese oficio), todos ellos en la Parroquia de San Bartolomé, cinco radican el al Plaza Mayor, y tres en la Rúa11. De los diez plateros de la ciudad, seis están en esa misma Parroquia, y de ellos la mitad en la plaza de la Cebada12, y otros en sus cercanías. Ambos hechos definen con bastante claridad la localización del principal espacio de comercio de Astorga.

Los panaderos se concentran en Puerta Rey (35) y San Andrés (47), pues en el resto de la ciudad sólo hay seis más; distribución en cierto modo opuesta a la de sastres y zapateros, a la que ya aludimos13. Finalmente, de los seis arrieros astorganos, cinco están en Rectivía (también el maestro de postas14), de acuerdo con la situación del barrio sobre la carretera de Galicia.

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1 Revista Argutorio. Año VI. Número 12, página 50-53. Astorga I semestre 2004.

2 Ofrecen un cuadro bien limitado, pues casi se reducen a las vinculadas al Derecho y la Medicina.

3 Los empleados explícitamente públicos no llegan a 20, y casi todos dependen de la Administración Central.

4 Comerciantes y artesanos son dos grupos profesionales transversales y complejos, pues hay actividades que tanto podrían ampararse en uno como en otro apartado, a la vez que ambos encierran niveles económicos muy diversos.

5 Empleados de nivel inferior, e intercambiables, por carecer de formación específica.

6 Con trabajos estacionales u ocasionales, ni siquiera alcanzaban plenamente el nivel de supervivencia, y constituían el sector más frágil en los períodos de crisis de subsistencias; eran vistos con temor por la burguesía por el riesgo de alteraciones que la miseria podía generar, a la vez que, por eso mismo, se les ocupaba preventivamente en obras públicas, o eran objeto de esporádicos e insuficientes subsidios en forma de caridad.

7 Madoz, Pascual. Diccionario-estadístico-histórico de Castilla y León, tomo 3, página 35.

8 Actual calle Los Sitios (Martín Martínez, Calles de nuestra Astorga página 68).

9 Actual calle Leopoldo Panero (Martín Martínez, Calles de nuestra Astorga página 47).

10 Actuales calles Obispo Grau, Hermanos La Salle y López Peláez (Martín Martínez, Calles de nuestra Astorga página 63).

11 Actual calle Pío Gullón. De forma más exacta su nombre era Rua Nueva. (Martín Martínez, Calles de nuestra Astorga página 17)

12 La plaza de la Cebada, o calle que también lo fué, corresponde a la acera derecha de la actual plaza Santocildes, es decir, desde la finalización de calle Lorenzo Segura a la calle Cortes Leonesas. Esta es la respuesta a la consulta que se le efectuó a Martín Martínez; hay que reconocerle el mérito de situarla, que su trabajó le dió.

13 Sastres y zapateros, cuyo número (34 en cada caso) no se corresponde con el de habitantes. Por otra parte, el 82% del conjunto de ambos oficios residía en intramuros.

14 Incluido dentro del apartado de empleados. Hombre a cuyo cuidado o en cuya casa estaban las postas o caballos de posta. Empleo que antes ejercía o tenía persona calificada, y a cuyo cargo estaba todo el servicio postal de España.