EL ALCALDE ENTREGÓ EL TÍTULO DE HIJO ADOPTIVO DE LA CIUDAD AL ACTUAL DIRECTOR DEL MUSEO DE LA CATEDRAL

Los hermanos Velado reciben un homenaje por su labor cultural

Perandones considera que ambos sacerdotes son un «ejemplo de ciudadanía»


ALBERTO DOMINGO – ASTORGA 8 DE ENERO DE 2005, 0:00

El salón de sesiones del Ayuntamiento de Astorga se quedó muy pequeño para el acto de entrega del título de hijo adoptivo de la ciudad al sacerdote Bernardo Velado Graña y el reconocimiento a su hermano, Hortensio, por la labor que ha desarrollado en beneficio de la ciudad. El acto, al que asistieron las fuerzas políticas de la ciudad y representantes de numerosas asociaciones, así como el obispo, Camilo Lorenzo, y su homólogo de Palencia, Rafael Palmero, resultó entrañable y tuvo como prólogo una mesa redonda, celebrada en la biblioteca pública, en la que Francisco Centeno, párroco de Puerta de Rey, la profesora Elisa Armesto, el teólogo Avelino de Luis y Manuel Arias, subdirector del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, hablaron sobre el legado de los hermanos Velado Graña para la ciudad. En el acto oficial, se dio lectura al acuerdo plenario por el que se otorgan ambos reconocimientos y, a continuación, intervino el alcalde, Juan José Alonso Perandones, que definió a los homenajeados como una «estampa impedecedera de la ciudad, en tres lugares: en la catedral, las calles y, por el cariño a sus padres, en el cementerio». En opinión del regidor, los homenajeados son «ejemplo de ciudadanía, bondad y familiaridad» gracias a sus «paseos, en especial por la muralla, que les han permitido crear una relación humana fecunda».

El astorgano anónimo.

Tras entregarse el título a Bernardo Velado y una placa de reconocimiento a su hermano Hortensio, el primero, que no ocultó su emoción, mostró su gratitud a Dios por «el bien de la vida» y a sus padres por haber elegido Astorga «como ciudad en la que completaríamos nuestra formación para responder a una vocación». El director del museo catedralicio recordó a sus principales maestros, tanto en el colegio de La Salle como en el Seminario y a las asociaciones que apoyaron su nombramiento, así como «al astorgano anónimo del que recibo el aliento y la sonrisa». Hortensio Velado tomó la palabra después y señaló, ilustrado con anécdotas, que «todos los días recibo lecciones de mis alumnos de Cosamai y la más importante es que seamos siempre un motivo de alegría para los demás».